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Tú ante mi puerta

He abierto mi puerta.

Tú estabas frente a ella
de pie, las ropas mojadas
y la sonrisa ardiendo en tus ojos.

De forma inconsciente
comencé a buscar en mi memoria
cuándo había sido 
la última vez que tu y yo...

Antes del desencuentro, antes de la rabia y 
de las frases hirientes.
Antes del dolor, 
que nunca debió hacerse presente.
Antes de las marcas 
que ese dolor grabó en mi piel.

Y es entonces cuando tus ojos me invitan,
Y es entonces cuando tu sonrisa altera esta calma 
en la que pretendo vivir después de ti.

Y es cuando tu boca
se me ofrece en un beso
-¿Recuerdas aquel otro beso, 
una estación de largas escaleras
y la niña que escuchaba mi música?-.

Y es cuando desnudas tu cuerpo,
refrescando el deseo ante mis ojos,
y haces que lo atrape entre mis manos, 
y haces que ruegue por tu beso mas íntimo.

Y que llore, después, 
cuando ya no me escuchas, 
por todas las palabras que 
no puedo decirte.

In:

La durmiente

Tu leve respiración
de durmiente
velé en la noche.

Cada latido en tu pecho
grabaron mis oídos.

Moldeé con mi cuerpo
tus formas
por frente y
por espalda,

para esculpirte
en sueños,
o en la duermevela
de mis noches solitarias.

Y te hablé.

Hablé sigilosa
pensándote dormida,
y le confié a tus sueños
mis desnudas palabras.


In:

La Isla (1ª Parte)

Érase una pequeña

isla solitaria,
a la deriva en
un mar de
miel y rosas.

Y entonces,
- náufraga incauta -,
la visité.

La primera vez
probé la miel:
su sabor era dulzón
salvaje y áspero,
como la miel de las avispas.

La segunda vez
me dió a probar
de sus rosas
las espinas:
que fueron largas,
agudas e
innecesariamente
punzantes.

Y entonces
creí
que a sus playas
de suave arena ámbar
ya no regresaría.

In:

XX

Conozco,
- lo siento-
Al terrible animal
Que en mí habita.

Mas me aterra verlo.

In:

Cinco

Si tengo cinco minutos libres
Escribo poesía.
Si tengo cinco segundos ociosos, alma,
Pienso en tí.

In:

XIX

A veces

Cuando en ti pienso,
Siento
Que apareciste a destiempo.

In:

XVIII

Correría cuantos kilómetros

Fuesen necesarios
Para huir de mí.

In:

Herencia

Existe

un hueco,
un delimitado espacio
dentro de mi alma,
que tú dejaste
en un tiempo tan
lejano que hoy
ya ni me duele
al recordarlo,
(antes, la sola mención
de tu nombre,
atrapaba un nudo en mi
garganta).

Nadie ha vuelto
a ocuparlo.

Hubo
otros huecos, otros espacios,
que fueron llenándose,
algunos por completo,
otros de a ratos,
al tiempo que
las lunas transcurrían .

Pero no el tuyo.

No.

Ni en los días más oscuros.
Ni en las más luminosas noches.

Ésta es tu herencia maldita.

In:

En el tren

Las huellas

Que en mi piel
A ti huelen,
Rastros
de tus suspiros
Que aún suenan,
Ecos
De tus caricias
Que aletean.

Dulce pájaro...

Si en día impensado
Volases de mí,
Déjame al menos
Retazos de tus sombras.

Para abrazarme a ellos
en mis inhabitadas noches.

In:

Tu luz

Llevo tu luz en mí.


Sonrío a la nada como loca,
Porque
De tus ojos al sonreír me acuerdo.


In:

Alma

Querías un verso
Jugando en tu oído,

Al tiempo que
Mis manos
Susurraban palabras
En tu piel.

¿Cómo nombrarte
y no nombrar
tu nombre?

Tesoro escondido,
Radiante emoción,
Silente anhelo.

Inesperado regalo.

In:

XVII

Caminabas hacia mí,
Yo bebía cerveza y escribía poesías.

Y te vi.

Moreno el rostro,
Moreno el pelo,
Morena la sombra sobre el suelo.

Pasaste por mi lado sin ver ( o sí, tal vez)

Quise decirte:
Duerme esta noche conmigo,
Abrázame esta noche,
Deja que busque tu boca,
Deja que pruebe tu beso.

No pienses en mañana, que a nadie importa.

In:

XIV

Perdóname el olvido, que fue mucho.
Perdóname que ahora busque tu huella
A través de kilómetros de espacio incierto
Que de mí se alejan como dedos de humo,
Sólo para darte las palabras debidas:
Aquellas que entonces
Enterró la ira entre mis labios.

In:

XVI

Y son como
Espejos,
Los cristales
Rotos
De mi alma.

- A ti te lo debo -

Me mostraste el modo
De destruirlo
Todo,

Y
Ahora que
En fugaz ocasión deseo armarme,

Miro a mi alrededor
Y veo
Que omitiste dejarme
El manual de instrucciones.

In:

XIII

Como cada mañana
Pinto mi máscara:
Maquillo mi cara para no ser yo.

Espejo.
Me mira
Y no lo comprendo:
¿Es la boca
roja?
¿La mejilla
rosa?
¿El párpado
azul?

Y mi alma
desalmada
fluctuante
escapista

¿La ves?

¿Dónde estoy?





In:

XII

Son mis pies los que me llevan.
Aqui y allá,
Todo lo que mis ojos rozan
Me golpea.
Tanta vida

In:

para 300 versos

I
Qué pena:
Tan sola y tan acompañada.

II
Últimamente
Llevo llena de abejas
El alma y el estómago.
Serán
Las notas de tu voz
Que ya no reconozco
Y
Hacen que me sienta
Como una niña
Perdida.

III
Otra pena:
Los días que pasan,
Y sus horas,
Y sus infinitas posibilidades…

Por ejemplo:
Los besos que no te di (no me diste),
La tarde de domingo
Que no pasamos
Enredadas de aliento, sábanas y besos.

IV
Tengo una certeza
Horrible sobre los días por venir.
Es verdad que nunca fui optimista
Siempre he visto las
Sombras
Por todas partes
Antes que la más mínima luz

Pero volviendo al tema
La certeza de hoy
Habla de ti:
Y
Me dice
Que mi lugar
No se encontrará
A tu lado

V
El sexo supongo
Que sólo es bueno
Cuando
Es esporádico

No debe haber nada peor
Que sembrarte
El cuerpo de expectativas
Y quedarte
Tan yerma de hechos
Tan fértil de deseos
Tan sola.
Sola
Y anhelante.

VI
Maga:
¿Cuánto tiempo crees
Que puedo
Ir por la vida así
Con mi corazón
A la intemperie,
Y devanando
La lana
De tu espera?

VII
¿Y si volviera a empezar?

VIII
Las raíces de los
Pensamientos
Tiran de mí
Y solo me regalan
Más preguntas
Y
Dolores de cabeza

IX
Me han gustado
En esta vida
(Más que muchas otras cosas),
las palabras.

X
Me voy.
Soledad me lleva de la mano,
Y no le importa
Cuánto miedo
Tenga
A la perenne noche,
Al aullar del silencio
En mis oídos.
Te acostumbrarás
A hablar contigo misma
- me dice-.

XI
Has hecho que
Maldiga
Cada caricia
y,
con ellas,
cada latido de deseo
por ti.

In:

Me acurruco
en tu profundidad.

Ahora se
que no se,
que
nunca supe nada de la vida.

Todo lo que
hoy
se
me lo ha dado
el dolor de tu amor.

In:

No se
si tu sabes
aquello que anhelo de ti

el breve suspiro
del final

tu brillante sonrisa

y
más que
nada

esa esquiva
certeza

que siempre escapa

que nunca encuentro

a tu alrededor